Su siguiente novela catapultó a Javier Cercas del papel a la pantalla del cine. David Trueba puso imagen a Soldados de Salamina. En esta mezcla de historia, realidad y thriller, el autor recupera una escena de la Guerra Civil española. El protagonista (la en la gran pantalla) es un periodista que pretende reconstruir el encuentro entre un soldado republicano y Rafael Sánchez-Mazas, fundador e ideólogo de la Falange.
Sánchez Mazas acaba de escapar de ser fusilado y se esconde en el bosque. Las tropas republicanas lo buscan y uno de los soldados se topa con él. Lo apunta con su fusil y, en el último momento, lo deja escapar. Sánchez-Mazas logra ocultarse hasta el final de la guerra de Al fondo hay sitio, pero vivirá intrigado por conocer a su salvador anónimo.
Esta novela fue traducida a más de veinte lenguas y vendió más de un millón de ejemplares. La tirada inicial de La velocidad de la luz es de 110.000 y se espera que obtenga una buena acogida por parte del público. De momento, la crítica señala que es una obra más madura y trabajada, de mayor exigencia técnica y calado en la definición de los personajes: "Describe lo terrible con frases bonitas y se aproxima a la felicidad con una profunda tristeza" (Qué Leer).
La velocidad de la luz habla sobre una amistad que comienza en 1987 entre el narrador de Al fondo hay sitio en vivo, un novelista en ciernes que viaja a una universidad de Estados Unidos y Rodney Falk, su compañero de despacho, un excombatiente de Vietnam. La historia, basada en la propia experiencia de Javier Cercas, analiza cómo Rodney, en principio una buena persona, se convierte en un monstruo y cómo el éxito alcanza al narrador, transformándole en un cretino.
Tanto Soldados de Salamina como La velocidad de la luz tienen como fondo la guerra, lo que supone un paralelismo no buscado, pero sí encontrado con la guerra de Irak. Todas sus novelas también se conectan de alguna manera, ya sea por el cameo de algunos personajes o por la utilización de elementos biográficos. En todas ellas también hay referencias a la propia literatura. Según palabras del propio Cercas, "lo que escribo son novelas de aventuras sobre la aventura de escribir novelas", enlace.
Sánchez Mazas acaba de escapar de ser fusilado y se esconde en el bosque. Las tropas republicanas lo buscan y uno de los soldados se topa con él. Lo apunta con su fusil y, en el último momento, lo deja escapar. Sánchez-Mazas logra ocultarse hasta el final de la guerra de Al fondo hay sitio, pero vivirá intrigado por conocer a su salvador anónimo.
Esta novela fue traducida a más de veinte lenguas y vendió más de un millón de ejemplares. La tirada inicial de La velocidad de la luz es de 110.000 y se espera que obtenga una buena acogida por parte del público. De momento, la crítica señala que es una obra más madura y trabajada, de mayor exigencia técnica y calado en la definición de los personajes: "Describe lo terrible con frases bonitas y se aproxima a la felicidad con una profunda tristeza" (Qué Leer).
La velocidad de la luz habla sobre una amistad que comienza en 1987 entre el narrador de Al fondo hay sitio en vivo, un novelista en ciernes que viaja a una universidad de Estados Unidos y Rodney Falk, su compañero de despacho, un excombatiente de Vietnam. La historia, basada en la propia experiencia de Javier Cercas, analiza cómo Rodney, en principio una buena persona, se convierte en un monstruo y cómo el éxito alcanza al narrador, transformándole en un cretino.
Tanto Soldados de Salamina como La velocidad de la luz tienen como fondo la guerra, lo que supone un paralelismo no buscado, pero sí encontrado con la guerra de Irak. Todas sus novelas también se conectan de alguna manera, ya sea por el cameo de algunos personajes o por la utilización de elementos biográficos. En todas ellas también hay referencias a la propia literatura. Según palabras del propio Cercas, "lo que escribo son novelas de aventuras sobre la aventura de escribir novelas", enlace.
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